Los Valores Morales - un dedo que niega o una luz hacia la cual crecer

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Los Valores Morales - un dedo que niega o una luz hacia la cual crecer

Jueves, 9. Octubre 2014
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Reflexión sobre los valores fundamentales de IdeC

Charla dada por Peter Riddell en la Reunión Nacional de Iniciativas de Cambio (IdeC) - Reino Unido, el sábado 4 de octubre de 2014 

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Peter RiddellMe alegro de que podamos reflexionar juntos sobre los valores fundamentales de IdeC, los "cuatro valores" - honestidad, pureza, desprendimiento y amor. Que estamos retomando este tema indica un interés renovado después de un período de pérdida de confianza en ellos. Me gustaría ofrecer algunas de las razones por las que debemos confiar en ellos, y algunas razones por las cuáles se ha perdido la confianza. 

Los valores han sido una presencia constante en mi vida durante cuatro décadas y media - y un gran regalo por el que estoy más agradecido de lo que puedo expresar. La revisión interna de mi vida a la cual me comprometí en mi adolescencia me brindó una lista de las heridas que había causado a la gente a mi alrededor. Haber hecho lo que pude para conseguir el perdón de esas personas, aunque doloroso, fue en definitiva una experiencia liberadora. Me dio una idea de lo que significa vivir con una clara conciencia, algo que, una vez experimentado, no creo que pueda olvidar.

Y el premio es el acceso a una fuente de guía interior en la que gradualmente he aprendido a poner mi seguridad. Para mí es como 'estar atentos', atentos a esos susurros que me indican dónde y cuándo, qué hacer y qué decir - ¡o qué no decir! 

Los "cuatro valores", obviamente, no son un código moral completo, pero fueron para mí una introducción a la vida espiritual en un momento en el que yo despreciaba la religión. Las escrituras cristianas comenzaron a tener sentido para mí cuando empecé a entender lo que los discípulos de Jesús estaban experimentando a medida que vivían junto a alguien que encarnaba esos valores.

Ellos me ayudaron a desarrollar el reflejo de autoexaminar mis motivaciones y comportamiento, y a comprender las luchas de los demás con respecto a su carácter; y el instinto de buscar primero en cualquier conflicto lo que yo estoy haciendo mal.

Esto me llevó a entender que "todo el mundo tiene un siguiente paso"- expresado por el difunto Jean-Marc Duckert - que ninguno de nosotros permanecerá como es ahora, y que podemos jugar un papel ayudando a otros a descubrir o a desarrollar  su verdadero potencial.

Creo que esta simple formulación de los valores morales fundamentales es un descubrimiento extraordinariamente importante para la época en que vivimos, en que la humanidad parece estar eligiendo cada vez más identidades que nos separan de los demás. Sabemos por décadas de experiencia que estos valores tienen la capacidad de unir a las personas con muy diferentes visiones del mundo en la búsqueda de orientación y de acción, sobre asuntos de interés común. Es la base de la red mundial de IdeC y yo lo experimento constantemente a través del trabajo del equipo de Agenda para la Reconciliación que se reúne en este local cada semana. 

He visto estos valores a través de los ojos de las personas cuyos países se han derrumbado debido a la guerra, o cuando se enfrentan a esa posibilidad. Me he dado cuenta de que no son simplemente los valores personales, sino antídotos contra las enfermedades de la sociedad: la pureza, el antídoto a la infidelidad sexual y la desintegración de la familia; el desprendimiento, al individualismo desenfrenado y la descomposición de la comunidad; la honestidad, a la corrupción y la descomposición económica; y el amor, el antídoto para las divisiones de origen étnico, religioso, de clase, capaces de destruir naciones. Cuando hay un desequilibrio en la sociedad, algunas personas se sienten la necesidad de ir al extremo opuesto con el fin de restablecer el equilibrio. Frank Buchman, fundador de IdeC, dijo una vez que "A un mal extremo se le debe hacer frente con un bien extremo".

Entonces ¿por qué nos  avergonzamos de los "cuatro valores" o no los conocemos lo suficiente como para hablar de ellos? Creo que hay razones tanto externas como internas.

Entre las razones externas están el que estos fueron desarrollados en un contexto muy diferente, la post-Primera Guerra Mundial y antes y después de la Segunda Guerra Mundial en Europa y su importancia tiene menos resonancia en tiempos de paz. Cuando las cosas van razonablemente bien, nos volvemos complacientes e ignorante de los valores fundacionales sobre los que se construye nuestra estabilidad - ignorantes de la lucha por "remoralizar" la sociedad después de la guerra - para establecer o restablecer normas morales - que las generaciones de nuestros abuelos y padres lucharon tanto por lograr. ¡Podríamos incluso caer en la tentación de creer que habíamos descifrado el secreto del funcionamiento de una sociedad exitosa, y que tales valores son redundantes!

En los años 70, cuando estaba en la universidad, la palabra "moral" era tabú - representaba la prisión de la que todo el mundo únicamente ¡deseaba escapar! ¡La libertad era la consigna y nadie nos la iba a quitar! Ahora me doy cuenta de que lo que estábamos viendo era el final de una sociedad militarizada que había suprimido el individualismo - ¡y la tapa de la tetera había salido volando!

Por los años 90, el uso de la palabra "moral" en la exitosa campaña electoral de Tony Blair señaló que esta palabra estaba en rehabilitación. Probablemente, nos fuimos dando cuenta de que la libertad sin límites dejó demasiadas víctimas, y más recientemente, crisis económicas y la visión del colapso de los países vecinos de Europa nos hizo ser más reflexivos acerca de los valores que sustentan la estabilidad.

Pero también hay razones internas pos las cuales dudamos expresarnos acerca de los "cuatro valores" que se refieran al algunas de las formas en que se han aplicado en la historia de IdeC.

En ciertos períodos, se convirtieron en normas sobre lo que es aceptable o lo que no, por ejemplo, en los códigos de vestimenta, en las relaciones, incluso en la forma de servir la mesa! Esto llevó a que muchos no se sintieran libres o aceptados. Soy consciente de ocasiones en las que me he permitido juzgar el comportamiento de los demás haciendo a un lado el amor.

Hace poco me di cuenta de que había llegado a pensar en los "cuatro valores" como un gran dedo que me dice "¡No hagas esto!" Fue cuando reflexionando sobre las enseñanzas de Jesús, hace poco, "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios", que de repente me di cuenta de que en realidad era una gran promesa que Él nos ofrece. Y el premio es la claridad y la paz del corazón que viene cuando tenemos un espíritu de "entrega" y no de uno que "arrebata". Son una luz hacia donde crecer, en lugar de un palo para castigarnos. Sin duda, alguna 'poda' será necesaria, pero a medida que crecemos hacia esa luz estaremos en mejores condiciones para ayudar a otros a descubrir las riquezas de estos antiguos valores para sí mismos.

Peter Riddell es coordinador de Agenda para la Reconciliación en IdeC-Reino Unidoa, Secretario de la Iniciativa Somali por el Diálogo y la Democracia y miembro del equipo coordinador del Proyecto Balfour 

Traducido al español por Merissa Pimenta