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Debate sobre Optimismo en París

Organizado por IdeC Francia

Lunes, 25. Enero 2016

Debate sobre Optimismo en París

En la tarde del miércoles 16 diciembre, 25 personas de todas las generaciones y una mezcla diversa de culturas se reunieron en un café-bar en el Centro CERISE, cerca de Chatelet, en el corazón de París, a debatir sobre esta pregunta "¿Podemos mantener una actitud positiva en tiempos de incertidumbre?" La velada fue organizada conjuntamente por IdeC Francia y el Club d'Alembert, un club creado por un grupo de jóvenes de Vélizy.

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El formato de la reunión se basó en el modelo de espacios de diálogo específicos del programa Diálogo y Ciudadanía. La parte esencial de la noche fue fueron los intercambios en pequeños grupos en torno a algunas preguntas, invitando a cada participante a contribuir con sus propios pensamientos y experiencias sobre el tema del optimismo.

Al inicio, se preguntó a los participantes si se consideraban optimista, pesimistas o entre ambos. Una buena mayoría se declararon optimistas. Sólo uno se describió a sí mismo como decididamente pesimista. Al final de la tarde, solo uno o dos participantes mantuvieron su primer punto de vista, una señal de que las discusiones fueron lo suficientemente desafiantes como para cuestionar su posición original.

Los participantes fueron invitados primero a hablar acerca de las circunstancias que habían reforzado o, al contrario, habían hecho tambalear su optimismo. Los numerosos participantes que se describieron como optimistas en cuanto a su capacidad de vivir la vida a su antojo, fueron más pesimistas respecto a la sociedad, mencionando frases como "el mundo en decadencia", o "la sociedad en decadencia" durante la discusión. Vivimos en una época en que la humanidad está tratando de encontrarse a sí misma.

Entre una de las ideas centrales que surgieron fue que las pruebas u obstáculos que no superamos no necesariamente conducen al pesimismo. Uno de los participantes, incluso había renunciado a sus grandes esperanzas y anhelos en la vida, basado en la observación de que nuestro paso por la tierra es una prueba. Sin embargo, lo importante es nuestra voluntad de actuar, de hacer nuestra parte, sin preocuparnos demasiado por el resultado, una referencia a una imagen de un colibrí que llevó agua de gota en gota para apagar el fuego.

¿El optimismo depende de los resultados esperados? "El optimismo no debe depender de los resultados, ya que es mejor no obtener ningún resultado que no haber hecho nada!" - exclamó uno de los participantes. Sin embargo, el optimismo está todavía ligado a nuestra estimación de nosotros mismos. Por lo que puede depender de nuestro éxito o fracaso, pero también, muchos pensaron que las experiencias que vivimos cuentan más que cada éxito o fracaso. Un participante dijo que debe existir un cierto desapego a fin de no quedar atrapados por las decepciones.

¿El optimismo depende de las circunstancias o de quienes nos rodean? Hubo muchas respuestas a esta pregunta. Concluimos con dos ideas principales: una, que es difícil permanecer optimista cuando nos encerramos alejados de los demás; y dos, cuando continuamente sentimos el peso de las opiniones negativas de los demás acerca de nuestros orígenes o convicciones, la confianza que tenemos en nosotros mismos y nuestro optimismo terminan siendo afectados.

De ahí la importancia de trabajar dentro de nosotros mismos, para construirnos desde el interior y no depender demasiado de lo que está en el exterior. "El optimismo es un estado de la mente", se dijo, "es una fuerza del pensamiento. El optimismo es la suma de pequeñas cosas".

Un participante subrayó la importancia de no oponerse al optimismo o al pesimismo, recompensando la primera y considerando el pesimismo como algo necesariamente negativo. Quien es un poco pesimista puede que escuche más y tenga una mente más abierta que un optimista, quien está demasiado lleno de certezas.

Si el pesimismo de la razón puede oponerse al optimismo de la voluntad, tomando prestadas las palabras de un político italiano citado durante toda la noche, se puede concluir que darnos e involucrarnos nosotros mismos son las mejores bases para el optimismo. La voluntad de actuar y de ser fieles a nuestras creencias, que se hicieron evidentes en la mayoría de las respuestas, conduce a un optimismo a prueba de todo, en el que cada uno de nosotros puede hacer una diferencia.