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Australianos comparten una nueva historia

Martes, 28. Mayo 2019
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Frente a la divisiva “política de identidad” y los debates polarizadores sobre los refugiados, IdeC Australia se aventuró en una de las áreas más multiculturales de Sídney con un programa piloto para ayudar a una comunidad a conocerse a sí misma a un nivel más profundo.

 

Sobre la base de que la historia de todos es importante, los residentes de Blacktown (366,000 personas de 188 nacionalidades, 40 por ciento nacidos en el extranjero) fueron invitados del 3 al 5 de mayo a unirse al foro "Australianos compartiendo una nueva historia". Al escuchar las historias de lucha y logros de los demás, de cómo rompieron las barreras dentro de la comunidad, "podemos desafiar algunas de las narrativas en los titulares y encontrar una nueva historia de nuestra humanidad compartida", dijeron los organizadores.

Aboriginal elder Chris Tobin doing smoking ceremony

Una asociación con SydWest Multicultural Services permitió a los voluntarios con IdeC Australia llegar a muchos sectores de la comunidad. El ayuntamiento de Blacktown y la Policía local apoyaron el proyecto, junto con otros grupos comunitarios. Equipos de jóvenes voluntarios en camisas amarillas repartieron publicidad en centros comerciales y estaciones de tren.

Unas 250 personas participaron en varios eventos durante el fin de semana. El alcalde, Stephen Bali, inició el proyecto en las tierras que un antiguo gobernador británico de la primera colonia había "otorgado" a los aborígenes de Dharug hace 200 años. La gente de Dharug realizó una ceremonia de "limpieza" para dar la bienvenida a los participantes. El alcalde Bali contó cómo sus padres, huyendo del levantamiento húngaro de 1956, habían estado entre las sucesivas oleadas de inmigrantes, cada uno de ellos creando sus propias organizaciones e instituciones comunitarias.

La pieza central del foro fue cuando los participantes se reunieron en grupos de ocho, cada uno de los cuales tuvo tiempo para compartir una parte significativa de su historia la cual había moldeado su vida. "El compartir en mi círculo fue increíble y lleno de un inesperado valor personal", informó un facilitador después. "Cada ciudad se vería beneficiada de este tipo de evento el cual les ayudaría a crear más cohesión".

Chief Inspector Robert Fitzgerald of the Blacktown Police

Modelando lo que debemos entender por “una nueva historia”, un inspector jefe de la policía sorprendió a todos los que lo conocían al revelar, con cierto nerviosismo y total franqueza, su historia personal de cómo surgió de una infancia de disfunción violenta y enfrentamientos con la ley. "Todo el mundo puede cambiar", repitió dos veces.

Un ex niño soldado de Sudán del Sur contó cómo superó el trauma y el analfabetismo obteniendo un título de licenciatura en leyes. Ahora, todo un abogado, está enviando contenedores llenos de libros a los estudiantes en Sudán del Sur.

Un imán musulmán de una mezquita local, que viajó a Nueva Zelanda para asistir a los funerales de los 51 muertos en las masacres de Christchurch, habló de cómo la experiencia lo desafió a preguntarse “cómo cambiar para ser un modelo de liderazgo a seguir, que brinde seguridad a todas las personas”.

Australians sharing a new story - sharing groups in progress

Una trabajadora juvenil se sorprendió de cómo sus jóvenes "clientes" se habían relacionado con las personas mayores en un taller, compartiendo sus vidas y esperanzas. "Este momento captó el mensaje subyacente de toda la iniciativa. Es decir, cuando las personas tienen el coraje de ser vulnerables en su verdad, esto tiene un efecto dominó que las conecta. El deseo de ser escuchado y comprendido es algo que todos los humanos comparten, independientemente de su raza, religión, género, clase y orientación sexual. Cuando brindamos oportunidades para que esto suceda, creamos una comunidad curiosa y no prejuiciosa, respetuosa de la diferencia y unida en nuestra experiencia como seres humanos".